Para las víctimas de Utoya, por Marco Brambilla.
“Vi a un policía que bajaba de la colina y de repente empezó a dispararle a la gente, uno a uno”
“La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas”
“Los disparos empezaron otra vez y la gente se me caía encima, sobre las piernas, y caía al agua, ahí es cuando la gente moría. Yo me tenía que proteger detrás de ellos, rezando de que no me viera. En medio del tiroteo una bala me alcanzó la espalda”
“Ahora estoy en el hospital. Lo peor no es el dolor físico, es pensar en cuantos amigos han muerto”
“Después estaba más cerca, podía sentirle la respiración, podía sentir sus botas”, relata Pracon, que dijo haberse salvado por no haberse movido de donde estaba.
qdnp.